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Conocerse mejor: lo que un test de personalidad puede enseñarle de verdad

Un test no le revela a usted mismo. Pero bien usado, pone palabras a lo que ya intuye.

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Querer conocerse mejor es una necesidad común, y no faltan los medios: introspección, comentarios de los allegados, experiencias de vida. Entre ellos, el test de personalidad ocupa un lugar particular. No sustituye a los demás, pero aporta algo que solo él ofrece: una lectura estructurada y comparada de su forma de funcionar.

Este artículo explica qué ilumina realmente un test de personalidad sobre usted, qué no puede decir, y cómo servirse de él sin esperar más de lo que da.

Poner palabras a lo que intuye

La mayoría de las personas tienen una intuición de su carácter, sin siempre lograr formularla. Quizá sepa que necesita calma, o que el cambio le estimula, sin haberlo planteado nunca con claridad. Un test de personalidad sirve ante todo para eso: nombrar y ordenar lo que ya siente de forma difusa.

Esa puesta en palabras tiene un valor concreto. Lo que se nombra se vuelve más fácil de observar, de explicar a los demás, de tener en cuenta en las decisiones. Ver las propias tendencias escritas ayuda a pasar de una impresión vaga a una comprensión más nítida.

Situarse respecto a los demás

Un test aporta además lo que la introspección sola no permite: una comparación. Decirse «soy más bien reservado» no significa gran cosa en abstracto. Un test le sitúa respecto al conjunto de las personas, en una escala. Descubre no solo una tendencia, sino su intensidad, más o menos marcada que la media.

El modelo que permite esta lectura con más fiabilidad es el Big Five, también llamado modelo OCEAN, en el que se apoya Solivalis. Sitúa su personalidad en cinco grandes dimensiones, cada una una escala en vez de una casilla. Es lo que da una imagen matizada, hecha de grados, y no una etiqueta.

Lo que un test no le enseñará

Mantenerse lúcido forma parte de un buen uso. Un test de personalidad describe tendencias, no entrega la última palabra de quién es usted. No conoce ni su historia, ni sus valores, ni el sentido que da a su vida. Mide formas de ser, no su singularidad entera.

Tampoco le encierra. Un resultado no es una sentencia: sus tendencias pueden evolucionar, y una puntuación no es más que un punto de partida para observarse, no una casilla que llevar. Bien entendido, un test abre la reflexión en lugar de cerrarla.

Un test de personalidad no le dice quién es usted. Le da un vocabulario y unos puntos de referencia para pensarlo usted mismo. La diferencia es importante: es una herramienta, no un oráculo.

Un punto de partida, para prolongar

Conocerse mejor no se detiene en la personalidad. Lo que usted es se completa con aquello hacia lo que se siente atraído, sus intereses, y es al enlazar quién es usted y lo que le atrae como se dibuja una imagen completa.

Para empezar por una lectura clara de su funcionamiento, puede hacer el test gratis y ver qué pone de relieve.