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Prueba de orientación profesional: Identifica los trabajos que se adaptan a ti

¿Cuál es el verdadero propósito de una prueba de carrera, en qué se basa y qué podemos esperar de ella? Respuestas claras.

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Dudas sobre una dirección profesional, y la idea de un examen que te muestre el camino es atractiva. Un test de carrera puede, de hecho, informar tus decisiones, siempre que sepas qué mide y qué no. Entendido correctamente, este es un punto de partida útil. Tomado por un oráculo, decepciona.

Este artículo explica qué es una prueba de carrera, en qué se basa, qué puede hacer por ti y cuáles son sus límites.

Qué mide una prueba de carrera

Un examen de orientación no adivina tu trabajo ideal. Mide tus intereses profesionales, es decir, los tipos de actividades y entornos que te atraen espontáneamente. A partir de ahí, identifica familias laborales que son coherentes con lo que te gusta hacer.

Esta medida se basa más a menudo en un modelo que agrupa los intereses en seis familias principales, conocido como RIASEC. Cada uno corresponde a una forma de abordar el trabajo: lo concreto y lo técnico, el análisis y la investigación, la creación, el contacto y la ayuda, la persuasión y la iniciativa, la organización y el rigor. La mayoría de la gente se identifica con dos o tres de estas familias, y es esta combinación, la de los seis principales perfiles de intereses ocupacionales, la que crea un perfil.

Lo que hace un examen de orientación por ti

La primera aportación de una prueba de orientación es poner palabras a lo que te atrae. Mucha gente tiene una idea confusa de lo que les interesa, sin haberla formulado nunca claramente. Ver los intereses organizados y nombrados ayuda a ver con más claridad.

La segunda contribución es ampliar el campo. Una buena prueba no solo confirma los oficios que ya estabas considerando. Saca a relucir contactos que son coherentes con tu perfil y que no habrías pensado, porque no los conocías o no te sentías autorizado a considerarlos. A menudo, aquí es donde la prueba resulta más valiosa, especialmente en la reeducación, cuando se trata de abrir puertas en lugar de cerrarlas.

Lo que no hace un examen de orientación

Mantenerse lúcido respecto a los límites forma parte de un uso serio. Un examen de orientación no decide por ti. Ilumina, no decide. Los resultados son una base para la reflexión, no una frase, y se benefician de enfrentarse a la realidad: información sobre las profesiones, intercambios con profesionales, pruebas concretas cuando sea posible.

Un examen tampoco tiene en cuenta toda tu situación. Tu nivel de formación, tus limitaciones personales, el mercado laboral cercano no encajan en un cuestionario de intereses. Estos elementos cuentan tanto como tus intereses en una decisión profesional, y se tratan fuera del examen.

Una forma justa de ver un examen de orientación: indica indicaciones coherentes con lo que te atrae, no con un solo trabajo grabado para toda la vida. Abre una variedad de vías, depende de ti explorar aquellas que tengan en cuenta tu realidad.

Intereses y personalidad: dos medidas complementarias

Tus intereses dicen qué te atrae. No te dicen cómo trabajas, que es igual de importante en un trabajo. Dos personas atraídas por las mismas actividades pueden florecer en contextos opuestos dependiendo de su necesidad de un entorno, calma o contacto.

Por eso una prueba de orientación se beneficia de completarse con una lectura de tu personalidad. Cruzar ambos ofrece una imagen más precisa que cada uno tomado por separado y te permite conocerte mejor para orientarte bien. Este es el enfoque que adopta Solivalis: mide tus intereses profesionales y tu personalidad, y luego lee ambos juntos.

Por dónde empezar

La forma más sencilla de ver qué puede enseñarte un examen de orientación es hacerlo. Puedes hacer el examen gratis y descubrir las familias de profesiones que se ajustan a tus intereses, sin que se decida nada por ti.

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