Antes de creer lo que un test de personalidad le anuncia, conviene hacerse una pregunta: ¿ese resultado es fiable? La respuesta no es sí ni no en bloque. Depende de cómo se haya construido el test, y la ciencia dispone de criterios precisos para juzgarlo. Conocerlos le permite saber cuánto vale un resultado, el suyo o cualquier otro.
Este artículo explica qué significa «fiable» para un test de personalidad, cuáles son los dos criterios que cuentan, y dónde se sitúa el Big Five respecto a ellos.
Fidelidad: obtener el mismo resultado dos veces
El primer criterio es la fidelidad. Un test fiel da resultados parecidos cuando lo repite unos meses después, siempre que nada importante haya cambiado en usted entretanto. Es lo básico: si un test le describe de una forma hoy y de forma muy distinta dentro de tres meses, sin motivo, no mide nada estable.
Esa fidelidad se cuantifica. Los investigadores comparan los resultados de un mismo grupo de personas evaluadas dos veces, y obtienen un índice entre 0 y 1. Cuanto más cerca de 1, más fiel es el test. Para el Big Five, ese índice se sitúa generalmente en torno a 0,80, con variaciones según las dimensiones y los estudios, lo que se considera alto para una medida psicológica. Es una de las razones por las que este modelo sirve de referencia en la investigación.
Validez: medir lo que se pretende medir
El segundo criterio es la validez. Un test válido mide realmente lo que anuncia, y sus resultados se reflejan en el comportamiento real de las personas. Un test puede ser fiel sin ser válido: daría siempre el mismo resultado, pero un resultado que no corresponde a nada.
La validez se comprueba confrontando las puntuaciones de un test con observaciones independientes. Cuando una persona obtiene una puntuación alta en una dimensión, ¿se reencuentra esa tendencia en su vida, en la mirada de sus allegados, en sus decisiones? Para el Big Five, numerosos estudios han establecido esas correspondencias, y las cinco dimensiones aparecen en culturas e idiomas muy diferentes. Esa regularidad es un signo fuerte de validez.
Dos preguntas para juzgar un test: ¿da el mismo resultado si lo repite, y ese resultado se verifica en su vida real? Fidelidad y validez. Un test serio responde sí a ambas.
Lo que la fiabilidad no garantiza
Un test fiable sigue siendo una herramienta, no un veredicto. Aun bien construido, describe tendencias, no un destino. Sus resultados pueden evolucionar despacio a lo largo de la vida, y una puntuación no le encierra en nada. La fiabilidad garantiza que la medida es sólida, no que lo diga todo de usted.
Tampoco sustituye su propia lectura. Un resultado fiable es un punto de partida para observarse, discutirse, matizarse, no una etiqueta que llevar sin distancia.
Con ese espíritu Solivalis se apoya en el Big Five, también llamado modelo OCEAN, un modelo elegido precisamente por su solidez. Puede ver qué da una medida fiable en su propio perfil haciendo el test gratis, o entender primero por qué este modelo sirve de referencia.